miércoles, 10 de julio de 2013

El mundo de los narcocorridos


La narcocultura, se basa en valores como el honor y la ostentación, una ostentación que es clave para que se haya ido generando un deseo de parecerse a los narcos dentro de las capas más humildes y jóvenes de los lugares deprimidos. Un deseo que cristaliza con los llamados narcocorridos donde se mitifica a los narcotraficantes, lo que produce un intento de emulación, donde los personajes adoptan el papel del héroe del corrido tradicional (Consultado en http://hemisphericinstitute.org/hemi/e-misferica-82/mondaca (10/07/2013)) y que a pesar de ser violentos, asesinos y corruptos, hacen esto por un bien mayor que no es otro que proteger a su pueblo por el cual no dudan en arriesgar su vida, son valerosos y no temen enfrentarse a un estado que aparece aquí como un estado monstruo, como un estado opresor.

Aquí vemos como el narco se transforma en el héroe y en el modelo  a seguir en una sociedad que no tiene un estado fuerte que lo proteja. Por ello, poderes secundarios como estos narcos toman las pregorrativas, nos encontramos ante lo que Max Weber (Sociología del poder. Los tipos de dominación, Alianza, 2012)  definió estado “híbrido tradicional-carismático” en el que la tradición y la figura del líder priman sobre la de un Estado de derecho neutro e imparcial, dando lugar a una “modernización sin modernidad” donde las relaciones clientelares son uno de los aspectos más importantes en las relaciones socio-políticas y, este clientelismo, no es sino una estrategia de las organizaciones mafiosas para asumir poder y relacionarse con el Estado en igualdad de condiciones como si de un estado más dentro del estado se tratara y esto lo consigue gracias a la debilidad y poca capacidad de gobernar del estado primigenio si se me permite utilizar tal término, así, el narcotráfico-crimen organizado penetró en la sociedad convirtiéndose prácticamente en el articulador de estas sociedades, al ser la fuente de ingresos y un camino para el futuro de estas comunidades marginadas . 
Esto aquí explicado se muestra claramente en la canción “Sigo siendo el rey”  donde el narco se sabe excluido del estado (“yo sé bien que estoy afuera”) pero al mismo tiempo se sabe poderoso y querido (“sé que tendrás que llorar”; “no tengo trono ni reina, ni nadie que me comprenda, pero sigo siendo el rey”) además de que él se sabe organizador de una comunidad (“mi palabra es la ley”).

En los últimos años ha surgido una nueva categoría dentro de estos narcocorridos, más radicales, fruto también de la llamada “guerra contra el narcotráfico”, un ejemplo de esto es el narcocorrido “Empresa Inunza” donde se canta al sicarismo, un sicarismo que en estos últimos años se ha visto muy potenciado y es que estos narcocorridos son una proyección de una sociedad por ello, ante un cambio de situación, la temática de estos narcocorridos también cambia.

En conclusión, vemos una sociedad que se cristaliza en estos llamados narcocorridos donde se heroiza a los narcotraficantes, lo que produce un intento de emulación, lo que ha venido defiendo el prof. Astorga como una “orientación ética” para los que son narcotraficantes y los que aspiran a serlo dentro de ambientes marginados y excluidos socialmente y, a pesar de ser perseguida por las autoridades competentes, sigue en pleno funcionamiento.





José Ángel Castillo Lozano

jueves, 31 de enero de 2013

Éste es un escrito polémico


   Éste es un escrito polémico. Podría intentar que tuviera forma de aforismo, donde de manera concisa se expresa una idea, pero supongo que escribir no se encuentra entre mi ramillete de virtudes. ¡Sólo los hiperbóreos me entenderán! No me hago cargo de los que no sepan hacerlo. Y es que desde hace un tiempo un pensamiento me hace replantearme si yo pertenezco a mi generación. Espero que sí. Es, a mi juicio, un don que me hace pertenecer al siglo XXI. Y habrá quien también lo sea –y por qué no – pero no lo demuestra. ¿Tal vez le avergüenza? Pues no debe.

   Decirlo cotidianamente es pecado, y casi se podría –hoy- castigar con el amparo de la ley. Si lo eres no mereces ser de España, es más, atentas contra ella. Decirlo públicamente es casi convertirte en un apátrida. Y yo lo soy.

   Pues bien, lo digo y atended bien: soy republicano.

   Pero en el sentido más amplio de la palabra, y sin medias tintas. Porque la República es la expresión última de la democracia. El Non plus ultra. Y sin hacer distinción de ideologías. Ni derecha ni izquierda, ¡preguntad a Castelar o a Azaña!

   Es propia de países avanzados que no han temido derrocar dinastías. ¡Aún se amparan en el origen divino!. El siempre fue así no vale. ¿Quién los eligió? Dicen que se votó en la Constitución de 1978 ¿pero qué alternativa había?

   No seré yo quien hable del gasto económico que supone la realeza, no es de gente educada hablar de asuntos de dinero. Pero con esto quiero decir que no todos somos iguales. Ese derecho que tienen ellos de convertirme en su súbdito no se lo di yo. Ellos, los primeros funcionarios, van heredando y transmitiendo sus puestos de trabajo a su familia, ¿qué funcionario puede hacerlo?

   Se apropian y se enorgullecen de España. Para ellos todo es España, alrededor no hay nada. Mientras que el resto vamos a colegios y universidades públicas, ellos se forman en las privadas -¡detestan lo público!- y mientas vamos a hospitales públicos, ellos ingresan en hospitales privados -¡vuelven a detestar lo público!-

   ¡No conozco nada más antitético que la monarquía española!

   Solo escuchar el término ‘Familia Real’ me produce algo así como una sensación repugnante -¿el resto no somos reales?- . Claro, el resto nos ocupamos de asuntos tan irreales, ficticios e irrisorios como llegar a fin de mes, hacer ingeniería económica para pagar todos los meses y llenar el estómago. Nos ocupamos de mantener un trabajo y madrugar, o de ir a la cola del INEM o a Cáritas porque no tenemos ni trabajo, ni comida para llenar el estómago. Y mientras el banco ocupa las casas de los desahuciados, a los que se les entregó el derecho de llamar ‘Familia Real’ no les afecta desde sus palacios.

   ¿Monarquía? ¡Qué anacronismo! Este gigante es el mismo que derrotó a don Quijote, ¿para qué nos sirven los reyes si no les rozan las leyes ni el hambre ni el chapapote?

   ¡Bien pudiera haber sido un artículo de Zozocracia!

   He aquí mi polémico escrito, ¡sólo los hiperbóreos me entenderán!

Juan Manuel López Andreu
José Ángel Castillo Lozano

domingo, 27 de enero de 2013

¿Hacia dónde vamos?



   Esta pregunta, a día de hoy, es impredecible. Ahora, al pensar hacia donde nos quieren llevar, las respuestas se concretizan bastante; podemos pensar que la situación actual es inevitable, que es nuestro castigo, nuestra penitencia por los grandes años de bonanza y mal gasto, “por vivir por encima de nuestras posibilidades”, pero no nos equivoquemos: esta “crisis”, no es más que la excusa para llevarnos al modelo de estado y económico que beneficia al 1%.

    Al igual que se sucedió en los años 70, con la llegada al poder de figuras como Margaret Thatcher en Reino Unido, o Ronald Reegan en EEUU, con su conocido “estaba amaneciendo en América”, se inició la pérdida del modelo social, sucediéndose con una puesta en marcha del más feroz liberalismo económico, al individualismo, a la idea de una mínima intervención e intromisión del Estado en la vida personal del ciudadano y la lógica desigualdad que esto provoca (pues este modelo solo sería justo en una civilización donde todos los ciudadanos nacieran con las mismas condiciones de vida. Es obvio. No todas las personas somos iguales, pero se debe garantizar que todos tengamos, por lo menos, las mismas oportunidades, esa es la clave: igualdad de oportunidades) y hoy, se quiere volver a ello.

    ¿Qué sentido tiene sino, los grandes recortes en Educación o Sanidad? Hoy han anunciado que el Gobierno suprime las Becas Seneca, tras los más que conocidos recortes en Becas Erasmus, a esto le sumamos el gran deterioro que se está sufriendo en todas las universidades españolas, con grandes deudas, reducciones de plantilla, bajadas de sueldos, retrasos en los salarios, más, por otra parte, la  brutal subida de tasas y el endurecimiento de requisitos para poder solicitar Beca General (este año hay que aprobar el 100% de los créditos).

   Contextualizando, pienso, hace pocos años un estudiante universitario contaba con una buena seguridad académica, sin la exigencia de tener que aprobarlo todo (con cierto margen de error), al igual que todos los estudiantes tenían la posibilidad de vivir experiencias en otra ciudad española, o por Europa, con la formación lingüística y la experiencia que esto también supone. Pero a día de hoy, con todo lo mencionado, se está convirtiendo en un privilegio, simplemente, poder estudiar. Y la conclusión de esto es: ¿es esto necesario? ¿Es la única solución? Por supuesto que no; esto no es más que, como ya dije, la excusa para implantar un modelo económico privado. La pérdida de calidad de la Universidad Pública provocará una mejora de calidad de la Universidad Privada.

   Por otra parte, al hablar de sanidad, el mismo esquema es transferible, pues las personas cada vez optaran más por la alternativa privada antes que aguantar la saturación que se está viviendo en la sanidad pública, y cada vez más profesionales preferirán trabajar para ellos, debido a que les ofrecerán mejores condiciones, sumado a, por otra parte, la privatización directa de entidades públicas, como ya ha sucedido en Madrid.

   Estas políticas están destruyendo la base, el colchón mínimo, que tenemos todos los ciudadanos, el Estado del Bienestar, la educación y la sanidad no puede ser un privilegio, debe ser un derecho universal y debe ser de calidad, como ha venido siendo hasta ahora.

   Esto es algo intolerable, en España se ha caminado a pies puntillas desde que los constitucionalistas implantaron la Democracia, pero si había algo de lo que podíamos estar orgullosos era de la cobertura social de estos servicios básicos. No podemos permitir que se comercialice con la educación y la salud, que la calidad en estos ámbitos solo sea accesible a quien se lo pueda permitir económicamente, sustituyendo el esfuerzo, el mérito y la calidad, para la formación académica, por simple poder adquisitivo.  Nos estamos encaminando a un modelo que solo busca el lucro de unos pocos, donde la calidad de vida de las personas es secundario, es más, mayor estatismo social habrá con una población poco educada y dormida ante los graves ataques e injusticias que se están viviendo en nuestro país.

    Es necesaria una conciencia social, una unión entre la sociedad que demuestre la ilegitimidad de nuestros gobernantes, pues un representante gobierna con la finalidad del beneficio común, y los nuestros ya han demostrado, muy notoriamente, que solo buscan el beneficio personal y de unos pocos.

   Por tanto, la pregunta inicial se reduce a:

¿Hacia dónde queremos ir?

David Andreu

miércoles, 16 de enero de 2013

Pequeñas reflexiones sobre una genialidad del séptimo arte, Vencedores o Vencidos.


   Ayer vi por primera vez la película Vencedores o Vencidos dirigida por Stanley Kramer en el lejano año 1961 y no dejo aún de asombrarme ante tal obra maestra por lo que me he decido a escribir estas breves líneas con mis primeras impresiones que seguramente no abarquen la totalidad de tal genialidad del séptimo arte pero que me dispongo a compartir con vosotros con la esperanza de que os ayude, os guste y que el día de mañana no repitamos los errores que han venido siempre repitiéndose en la historia de la humanidad.

   La película nos muestra con precisión casi milimétrica como si de un documental se tratará, uno de los juicios de Nuremberg, juicios realizados tras finalizar la 2º Guerra Mundial  a los dirigentes o colaboradores más directos del régimen nazi. Esta película en concreto se basará sobre el juicio que realizará un juez americano, si, fueron los americanos los que juzgaron a estos criminales o “pseudo- criminales” alemanes, acerca del grado de culpabilidad que tuvieron los jueces alemanes en el tristemente célebre exterminio que se llevó a cabo durante los oscuros años del gobierno de Hitler.

   A pesar de que uno pueda pensar lo contrario al observar que se trata de una producción americana, en verdad, la película nos plantea problemas que incluso ahora, 65 años más tarde de los acontecimientos que ahora narra la película, seguimos teniendo a pesar del hipotético avance que hemos sufrido en estos años. Y es que la película nos plantea ácidos temas que hoy en día seguimos viviendo, así nos hace observar hasta qué punto tiene derecho un pueblo extranjero a convertirse en árbitro y director de otro y es que en esta película se nos mostrará como los americanos juzgaran a una nación que había sido vencida por ellos y que ellos ahora se mostraban prestos a juzgarla y a co-dirigirla, esto, ¿está bien éticamente?, de verdad EEUU o cualquiera que sea el país en cuestión tiene derecho a dirigir, a juzgar una nación por los hechos de sus crueles gobernantes.

   En la película se nos muestra una doble cara de la nación alemana, no todo el mundo sabía exactamente hacia donde se dirigía o que hacía su gobierno, incluso, los que lo sabían no se podían negar o se sentían profundamente desolados en lo que se habían convertido  (como se nos muestra en la destrozada figura del juez Ernst Janning) por lo que no hay que tener una visión maniquea, simplista de la Alemania nazi, visión simplista que tiene el Coronel Tad Lawson que llegará a admitir irónicamente que todos los crímenes lo realizarán esquimales, no alemanes ya que el culpará a todos los alemanes. Todo fue fruto de un contexto muy difícil como intentará articular el abogado defensor de los jueces alemanes, el cuál tomará argumentos de peso en su defensa como palabras laudatorias de Churchil a Hitler o como Europa permitió que el Führer se hiciera con el poder, aún más, tras mostrarnos duras escenas de los campos de concentración alemanes, el defensor alemán le dice a Ernst Janning, sin mostrar arrepentimiento alguno, que ellos pueden contraatacar enseñando fotos de Hiroshima, por lo tanto, vemos como una actitud bastante hipócrita por parte de los EEUU. Por lo tanto, antes de juzgar, debemos conocer, no debemos tener una visión simplista, el pueblo alemán no tuvo la culpa, sí sus líderes.

   Otro de los aspectos que más fuertes me pareció de la película fue el concepto de justicia, una justicia que ante todo debe estar desvinculada del poder político imperante para poder ser aplicada correctamente y, valga la redundancia, justamente. Sin embargo, en la película, por una parte se nos presenta una justicia que se vinculó al régimen nacionalsindicalista y, por otra parte, cuando esta dictadura cayó, y parecía que la justicia se libraba del yugo nazi, nos encontramos ante la hipocresía norteamericana, una hipocresía norteamericana que presionará al abogado acusador (si esta terminología se puede aplicar) a que no pida penas muy grandes a los acusados ya que necesitarán del apoyo alemán para frenar a la URSS que ya ha ocupado la Alemania Oriental y es que en los últimos momentos del film se nos empieza a mostrar el tablero de lo que será la Guerra Fría.

    La película termina con un guiño a la esperanza cuando el juez instructor del caso, no dejándose guiar por las presiones externas, dicta sentencia. Más aún, uno de los momentos más fascinantes de la película es cuando Ernst Janning, ese juez atormentado, se muestra como garante de la justicia aún cuando esa justicia le vaya a juzgar y es que al final, este juez acusado y el juez instructor del caso tendrán un diálogo donde el uno se muestra débil, arrepentido y el otro seguro y como un auténtico caballero de la justicia, no en vano la película terminará con una frase lapidatoria:

Erns Janning: Jamás supuse que se fuese a llegar a esto…
Dan Haywood (juez instructor del caso): Se llegó a esto la primera vez que usted condenó a un hombre sabiendo que era inocente.

José Ángel Castillo 

martes, 11 de diciembre de 2012

El internacionalismo de Cuba


   Cuando la Revolución Cubana triunfó, los estados de la OEA declararon a Cuba como un estado antidemocrático, lo que no deja de ser una paradoja pues muchos de los países que votaron la exclusión de Cuba eran regímenes antidemocráticos promovidos por los EEUU, enemigos declarados del marxismo.

   Inicialmente, el cubano, debía ser un régimen popular, nacionalista y democrático. Pero acabó siendo un régimen marxista-leninista seguramente influido por la propia presión de EEUU ya que este impuso un fuerte bloqueo que hizo que el régimen castrista tuviera que pendular hacia el mayor enemigo de este, la URSS.

   Y es que si algo hay que destacar de la política exterior cubana es que siempre sabrá moverse entre los distintos bloques de poder para asegurar su supervivencia creando todo un corpus político-ideológico (lucha contra el gigante norteamericano, como si de un David contra Goliat se tratase) que harán de Cuba todo un símbolo internacional de la izquierda, de hecho, grandes intelectuales de la izquierda europea como Jean-Paul Sartre viajaron a Cuba.

   La alianza cubano-soviética, creará en el gobierno estadounidense un miedo a una “internacionalización” del comunismo que le llevará a actuar directamente en los países americanos con la creación de un corpus ideológico (la Doctrina de Seguridad Nacional) al cual acompañarán con una intervención directa, con el envió de tropas, apoyo logístico o de cualquier tipo para evitar que Sudamérica pudiera caer en la esfera del comunismo, para ello también crearon toda una propaganda anti-cubana que en unos primeros tiempos tuvo un efecto demoledor.

   Cuba, en una primera Declaración de intenciones, básicamente decía que apoyaría cualquier movimiento revolucionario del continente, de hecho, creará un departamento para coordinar a todos los jóvenes revolucionarios, también, es cierto, que en una 2º Declaración de Intenciones, se dice textualmente: “en muchos países de América Latina la revolución es hoy inevitable, pero las revoluciones no se exportan, las hacen los pueblos”, esto quiere decir que Cuba no se podía permitir empezar revoluciones. De hecho, cuando o el Che Guevara marcha a Bolivia a abrir un frente revolucionario, tendrá que dimitir de todos sus cargos revolucionario y de la propia ciudadanía cubana y únicamente se llevará a un grupo de fieles pobremente armado, por tanto, fue una empresa privada promovida por los sentimientos, por los ideales del guerrillero argentino pero jamás fue una empresa cubana. Cuba, nunca intervino directamente en las décadas de los 60 y 70 por respeto, precaución ante una contraofensiva estadounidense ya que la maquinaria que ha hecho sobrevivir a Cuba ha sido defensiva nunca ofensiva.

   Sin embargo, esto no quiere decir que Cuba no interviniera, pues tuvo una amplia vocación internacional, y es que el régimen castrista siempre propuso, y propone, la colaboración y asistencia técnica a aquellos pueblos que intentasen solucionar sus deficiencias económicas y sociales.

   Por tanto, hemos visto, como Cuba, a pesar del bloqueo internacional impuesto por EEUU supo moverse y abrirse al exterior gracias en parte, al apoyo soviético, por ello, cuando la URSS se hunde en 1989, Cuba, está a punto de ser arrastrada por su antaña protectora. Cuba paso unos tiempos de retroceso en los cuales parecía que en cualquier momento, el gobierno norteamericano ganaría este duro pulso que mantiene con la pequeña isla caribeña, sin embargo, de nuevo el régimen castrista supo mantenerse a flote en unos tiempos oscuros gracias al apoyo exterior (China, Irán, etc) y, en estos últimos tiempos, parece que de nuevo adquiere una fuerte importancia internacional al convertirse en la cabeza de un nuevo frente antiimperialista, nacional y latinoamericano que ha venido a surgir en Latinoamérica (encabezados entre otros por Hugo Morales o Hugo Chávez) y que ya adelantó Fidel Castro cuando dijo: “nosotros seremos el eje que una el ayer y el mañana, un nuevo frente antiimperialista”.

José Angel Castillo 

sábado, 10 de noviembre de 2012

Ahora


   ¿Ahora, no? ¿Ahora es primera plana, no? ¿Ahora es titular? ¿Ahora está en boca de todo el mundo?

    Ahora, al llegar a limites inhumanos, hemos esperado que la desesperación de la gente le lleve a acabar con su vida. Cientos de miles de desahucios se han llevado a cabo en los últimos años, y ¿Cuántos medios se han hecho eco de esta situación? ¿Cuántos políticos han hablado de ello?

    Sin entrar en demagogia, no es muy difícil ponerse en la situación de estas familias que las echan de su hogar, con una total indefensión frente  a los bancos. Y el drama de estas personas no acaba aquí, ya que, por si fuera poco, tienen que seguir pagando la hipoteca (ya que, las tasaciones suelen ser mucho más bajas que el valor real de los inmuebles), y todo esto moderado por una ley de 1909, situación de la que hace unas semanas se hizo eco, en un informe, varios magistrados del consejo general del poder judicial, denunciando la extrema situación presente en todo el país, del drama social que suponía, del grave riesgo de exclusión y marginación social que esto estaba suponiendo. Aun así, papel mojado, nadie creyó legítimo actuar, pues actuarían contra ellos mismos.

    Vivimos en un país totalmente indefenso, el ciudadano no tiene ningún medio de defender sus derechos, no hay apoyos, no hay protección, votamos para que personas, que en teoría son profesionales, nos representen, pero no lo hacen, el gobierno es un negocio más, la única finalidad de éste es la economía, la política social no existe.

    Ahora, que los medios se han hecho eco, ahora que existe MORBO, todos los políticos se han humanizado, gobierno y partidos ahora van a poner soluciones inmediatas, ahora no se puede permitir esta situación. Hasta ahora, ninguno de ellos era consciente de esta situación.

    Esto solo tiene un nombre: hipocresía. 

David Andreu

sábado, 6 de octubre de 2012

Declaración de intenciones en Zozocracia.

Suponemos que muchos os preguntaréis qué hacemos nosotros aquí, y para qué. Simplemente pretendemos dar salida a un cúmulo de ideas, pensamientos y pretensiones que nos vienen rondando desde hace tiempo, cada uno desde un punto de vista distinto o tal vez desde un punto de vista común. Suele movernos la temática ante todo social, y todo de lo que ella deriva, bien sea política, cultural e incluso filosófica. Sin dejar atrás expresiones últimas como la literatura, la poesía y la música.

Vemos que estos últimos años, con las crisis de todo tipo que se van sucediendo,  nos hemos vistos ebocados al precipicio de la incertidumbre y la duda, y por esto queremos, a través de la información y la reflexión introspectiva, y a través de largas conversaciones en común que se van sucediendo, clarificar nuestras ideas (e ideales) y nuestras dudas.


Sin más, ávidos lectores, ¡debatidnos!


¡Salud!


Zozocracia.